Las huellas coloniales del extractivismo

 

NANCY GARIN / ANTOINE SILVESTRE

“Lo poscolonial es un deseo, lo anti-colonial una lucha
y lo decolonial un neologismo de moda antipático”

“Uno no se puede descolonizar solito porque, como decía Jim Morrison
y también Foucault, a los señores los llevamos adentro por cobardía y pereza”.

Silvia Rivera Cusicanqui

Las ciudades son extensiones delimitadas históricamente por decisiones políticas, cuyo paisaje está constituido por narraciones simbólicas que articulan un recorrido del devenir humano e histórico, demarcado generalmente por el poder y la memoria de una clase dominante, que es la que define qué debe conservarse como símbolo de su hegemonía. En esa construcción de memoria y paisaje urbano existen una serie de señas, marcas o construcciones que no necesariamente están consideradas entre lo que conceptualmente llamamos monumentos, pero son emplazados como tal en el complejo entramado de símbolos urbanos. Entre ellas están las construcciones arquitectónicas que identifican una ciudad, y que no solo hablan del pasado, sino que interpelan el presente, articulan una narración de las contradicciones socio-políticas del momento de su construcción y una identidad de quienes habitan ese espacio.

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Colectivo Etcetera, Neo-extraktivismus: cantata en un acto (Hamburgo, 2015)

Chile Haus: el pasado colonial intacto

Un caso particular es el del edificio Chile Haus construido por el arquitecto Fritz Höger entre 1922 y 1924 ubicado en pleno centro de Hamburgo, ciudad portuaria del norte alemán. Este edificio imponente, declarado irónicamente patrimonio de la humanidad, marca el espacio urbano y sirve a la cuidad como soporte de representación de una hegemonía pretérita, cuando el salitre extraído en Chile servía para engrosar las fortunas de países europeos. Éste se usaba en la prospera industria bélica de la época, mientras (en Chile) se cometían enormes matanzas de trabajadores por pedir que el salario se les pagara en dinero y no en fichas en las minas del desierto de Atacama.

Este patrimonio de la humanidad fue construido para mostrar la grandeza del millonario comerciante naviero inglés Henry Brarens Sloman, cuya fortuna fue erigida en base a la desgracia de los miles de trabajadores pobres de distintos rincones la América del sur confinados en las minas de la pampa chilena de principios de siglo XX. Nos interesa en este texto analizar el Chile Haus como estrategia unificadora de la narración histórica sobre el poder, como imagen subliminal que imprime en la retina del habitante urbano la legitimación de la narración colonial.

El edificio Chile Haus, de finas líneas rectas, duras casi afiladas, con pronunciados ángulos rectos, fue destinado tanto a acoger un impresionante número de salas y oficinas como a ser un destacado símbolo del poder económico en Hamburgo. Este monumento se erige desde y en honor al enriquecimiento colonial, y se inscribe en el nutrido léxico arquitectural dedicado a la articulación de la auto-percepción europea de su historia y memoria colonial.

En cuanto a la dimensión arquitectural, el Chile Haus cumple con dos lecturas que nos permiten entender la conceptualización del poder colonial transportado a un hito urbano. Uno es que el edificio es una prístina visión del poder que tiene el colonizador sobre el colonizado. Para ello posiciona numerosos elementos: naturales, culturales o simbólicos en una relación vertical y ontológica de poder entre Europa y las colonias, ubicándolas como herramienta, como materia prima del crecimiento europeo. Por otro lado, el edificio funciona como espejo de la auto-imagen del colono, donde la legitima y enaltece re-escribiendo la colonización como un acto incontenible del progreso, fruto del desarrollo técnico europeo y de la voluntad de empresa, elogiado en una mezcla de talento artesanal y de gloria nacional y racial.

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Entrada a Chile Haus, Hamburgo. Image: Nancy Garin

El impresionante volumen de 4.8 millones de ladrillos obscuros [llamados Oldenburg], necesarios para cubrir la estructura de hormigón armado, expresan en negativo la extracción minera del llamado oro blanco, pero reflejan claramente la expoliación y el sufrimiento humano, materia prima de la espectacular acumulación capitalista, de la cual el edificio se hace emblema. Es dentro de esa dimensión primaria, material, de recurso, que se inscriben los elementos arquitecturales que evocan la pampa chilena. Los motivos dibujados con ladrillos reproducen figuras que asemejan burdamente el mundo precolombino.

En términos políticos, Chile (escrito en letra de oro, el metal codiciado por los conquistadores, que tenía una consideración sagrada entre las culturas precolombinas) está representado por su escudo que tiene dos animales de su fauna nativa: el cóndor y el huemul. Se enfatiza y se honra, a través del uso de un símbolo creado por la oligarquía de la colonia, el sistema local instalado y destinado a agilizar el acceso a los recursos naturales y humanos, y a cubrir dichos territorios con la engañosa malla de la legalidad y orden para legitimar la expoliación de las riquezas; estrategia que Europa y Occidente han desplegado, con la complicidad de grupos de poder local, y que siguen desplegando tantas veces para encubrir los más violentos atentados contra los derechos humanos en todo el mundo.[1]

La fachada ofrece esculturas simbolizando a los colonos. Estas se sitúan sobre un hilo narrador totalmente diferenciado. Retoman el lenguaje de las expediciones a un mundo natural, “virgen” y apelan a la fantasía del explorador exotizante, a la navegación de los siglos anteriores y al mundo animal.

Se trata de un claro ejemplo de estrategia discursiva que intenta normalizar y naturalizar, por una parte, la explotación de occidente sobre el resto del mundo, cosificándolo como materia prima al servicio del proceso capitalista de industrialización y globalización del mundo y, por otra parte, fantasmeando esas últimas como fruto del trabajo y del progreso occidental, legitimando su hegemonía.

Pero el rastro colonial y la relación colonialidad/capitalismo de este edificio no termina en las formas y materialidad de su construcción; sino que mantiene un “continuum” simbólico en el uso mismo de éste. Hoy alberga dentro de sus numerosas plantas el Instituto Cervantes[2], un símbolo de la dominación colonial por esencia y pertenece a una de las empresas inmobiliarias y financieras más importantes de la zona europea, que tiene intereses en 24 países: la Union Investment Real Estate AG.

“La historia de los oprimidos, un discontinuum”. W Benjamin

Pero frente al relato hegemónico que este tipo de estructuras monumentales mantienen es posible también construir otra narración. Recordar, no es solo la acción de traer al presente sucesos ya pasados. La memoria como construcción colectiva juega un rol fundamental en el desarrollo de las comunidades. Y es por ello mismo que resulta fundamental construir una memoria con otras “narrativas”, nuevos elementos simbólicos que sean la contracara del poder, de los vencedores, de los colonizadores con el fin de dar vuelta a la hegemonía de la cultura, que determina el poder.

En los últimos veinte años se han llevado a cabo políticas globales respecto a la Memoria Histórica, en vistas a seguir homogenizando las lecturas sobre la historia, borrando del todo los procesos sociales de resistencia del siglo XX, así como también de los más de 500 años de colonización del mundo occidental. Frente a este proceso de cosificación constituido desde las políticas institucionales de Memoria Histórica, tanto del pasado más reciente como de los más de cinco siglos de la llamada Modernidad, aparecen visiones alternativas que luchan por deconstruir esta narración.

En esa línea, cabe resaltar el trabajo que el grupo de arte Etcétera (Buenos Aires/Santiago de Chile 1998), realizó con su proyecto NEO EXTRAKTIVISMUS: cantata en un acto” en el año 2015, con Chilehause.[3]

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Colectivo Etcetera, Neo-extraktivismus: cantata en un acto (Hamburgo, 2015)

NEO EXTRAKTIVISMUS: cantata en un acto” es la 5º parte del proyecto “Espejos”, que reditúa este monumento como relato del pasado y presente desde el colonialismo europeo. Incluso los relatos menos evidentes como es el caso de Alemania, o el colonialismo del Estado chileno sobre los pueblos originarios de esos territorios, que se encuentran atravesados por un mismo fin: el extractivismo como forma de producción de capital y plusvalía para el norte planetario.

La intervención de Etcétera sobre Chile Haus aúna y complejiza con imágenes ese pasado. Pero no lo hace solo con el pasado de la explotación, sino también con el contra-relato de las salitreras del norte chileno que, en el seno de empresas inglesas y alemanas, testifica del nacimiento del Movimiento Obrero Chileno como respuesta a ello[4].

Con un aparto simbólico cargado de surrealismo e imaginarios del mundo obrero organizado de las oficinas salitreras, pero también de su correlato actual en la industria farmacológica y extractivista del agro en manos de Monsanto, Etcétera resignifica la monumentalidad del Chile Haus e interpela a quienes transitan o habitan en él. “Un cruce de narrativas de la realidad y la ficción, desde el río Elba hasta el desierto de Atacama, desde el pasado de extracción de salitre al extractivismo contemporáneo o neo-extravismo. Desde el colonialismo europeo, al colonialismo de Chile sobre los pueblos originarios y el territorio boliviano”, señala Etcétera[5].

Durante los meses que este readymade social realizado por Etcétera estuvo en exhibición, se realizaron visitas guiadas por el equipo de guías turísticas decoloniales a cargo de Tania Mancheno[6]. Esta investigadora de la Universidad de Hamburgo viene realizando un potente trabajo dibujando rutas decoloniales de la ciudad de Hamburgo, para señalar diferentes rastros (edificios, monumentos, etc) del pasado y presente colonial de esta ciudad y el estado al cual pertenece, Alemania.

Hay modos de activar la memoria de los vencidos frente a la memoria de los vencedores, como señalar esos espacios que han monumentalizado la historia de la colonia y la explotación, reposicionando su contracara, que es la memoria de las luchas y resistencias a la invasión material, cultural y subjetiva que dieron hombres y mujeres en el planeta.


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[1] Hay que recordar que el dominio territorial del salitre por el Estado de Chile -riqueza que hoy sigue siendo el oro blanco, porque de ahí se extrae el litio para la industria tecnológica del presente y del futuro-, se debió a una guerra impulsada y financiada por Inglaterra y la emergente burguesía chilena para que los territorios salitreros que pertenecían a Bolivia y Perú quedaran en territorio chileno. Hoy las salitreras son de propiedad de Julio Ponce Lerou, yerno del dictador fallecido Augusto Pinochet, quien se quedó con las acciones de propiedad del Estado de Chile gracias a la ayuda de su suegro, quien impuso por la vía del terror y las masacres el sistema neoliberal privatizando las empresas estatales a sus cercanos, tras el derrocamiento del presidente socialista Salvador Allende.

[2] El Instituto Cervantes fue creado en 1991 por el Gobierno español al mando de Felipe González con el patrocinio de los Reyes de España y dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores. “Sus dos objetivos principales son la promoción y enseñanza de la lengua española, y la difusión de la cultura de España e Hispanoamérica”, señala los objetivos de dicha institución, manteniendo de este modo formas coloniales desde la cultura por parte del Estado español sobre sus ex-colonias en la contemporaneidad.

[3] NEO EXTRAKTIVISMUS: cantata en un acto” es una obra realizada por el colectivo Etcétera, una intervención en el emblemático edificio CHILE HAUS, como parte del festival de arte público STADTKURATORIN en la ciudad de Hamburgo, Alemania, 2015.

[4] El Movimiento Obrero chileno nace a la luz del proceso de explotación minera en el norte del país a comienzos del siglo XX. A través de las llamadas mutuales, mancomunales o sociedades de resistencia, organizaciones de carácter anarquista que defendían los derechos básicos de la vida obrera (salario, salud y cultura). Dichas organizaciones basaron su programa político en las prácticas de fraternidad y ayuda mutua. La prensa, los talleres literarios, los conjuntos de música y teatro serán fundamentales en dichas organizaciones entendiendo la cultura como herramienta de formación, comunicación y lucha.

[5] “[…] la historia del salitre, como una metáfora del pasado-futuro. Tomando imágenes del siglo XIX, cuando el problema del trigo se hizo público, y la cosecha de trigo y otros cereales dependían básicamente del salitre chileno. Este nitrógeno blanco y fijo, se utilizó en Europa y U.S.A. no sólo para la industria de armamento antes y durante la primera guerra mundial, sino también como fertilizantes para aumentar los rendimientos agrícolas y producir más alimentos para la creciente población. Las reservas de suelo para el cultivo en Europa, especialmente en Alemania, se estaban acabando y el futuro de la agricultura dependía de las reservas del Salitre chileno”. “NEO EXTRAKTIVISMUS: cantata en un acto”. Colectivo Etcétera. Hamburgo/ Alemania, 2015.

[6] “Circuitos alternativos sobre la historia colonial de la ciudad es una experiencia transdiciplinaria que se repite en varias ciudades europeas alemanas e italianas. Los circuitos son conceptualizados dentro de un grupo heterogéneo de activistas, artistas y académicos basados en la cuidad y desde una perspectiva postcolonial. ¿Qué quiere decir esto? El turismo está normalmente dirigido a la gente que no vive dentro de la ciudad. Para el estudio de su contenido, el turismo recurre a fuentes conocidas. Dentro de una lógica de mercado, el turismo pocas veces ofrece formas y espacios que permiten una reflexión alternativa sobre la historia. Abrir un espacio turístico poscolonial significa entonces no sólo repensar las lógicas en las que el turismo dentro de una lógica capitalista de consumo de la cultura se inscribe, sino también repensar la escritura mono cultural de la historia. Los nombres de las calles y de los espacios públicos no son sólo explicados desde lo que se conoce, sino desde la otra parte de la historia, aquella que se desconoce. En Hamburgo, donde existen lugares del siglo pasado y de éste que llevan nombres de otros continentes y otros países, los entrecruces históricos entre Alemania y sus colonias no se pueden negar. Sin embargo, existen muy pocas referencias históricas que logren explicar la historia desde la violencia colonial y no sólo desde el punto de vista del progreso nacional. http://hamburg-postkolonial.de/willkommen.html


foto-cv_-nancy-garinNANCY GARIN (Valparaíso, Chile) es licenciada en Periodismo y Comunicación Social y Estética e Historia del Arte. Cursó el PEI (Barcelona, 2008). Ha sido miembro del grupo de arte Etcétera (Argentina/Chile) y de la Internacional Errorista, con los que participó en diferentes exposiciones y bienales. Forma parte del grupo Equipo re (equipo-re.org/) y del grupo de estudios postcoloniales “Península” (Museo Reina Sofía). Vive y trabaja en Barcelona.


foto-cv_-antoine-silvestreANTOINE SILVESTRE (Lyon, 1984) es arquitecto y urbanista. Cursó estudios en la Universidad de Estrasburgo, Francia y máster de Filosofía y DD.HH en la Universitat de Barcelona. Realizó el taller “Cuerpo y Ciudad” para el PEI (Barcelona, 2014). Ha participado en diseños expositivos con grupo Etcétera, en la 31º Bienal de Sao Paulo (2014) y “Como (….) cosas que no existen” (Oporto, 2015).


 

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