ASSOCIACIÓ ANTROPOLOGIES

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Parada en la ruta Barcelona, ciutat de negrers. image: Associació Antropologies

La ruta Barcelona, ciutat de negrers? que organizamos desde la Associació Antropologies tiene como objetivo visibilizar y reflexionar sobre el mito de la poscolonialidad. ¿Cómo lo hacemos? Acercándonos al patrimonio material existente en el caso antiguo de la ciudad de Barcelona desde una mirada antropológica.

La antropología y su metodología se nos presentan como herramientas útiles para despertar la conciencia crítica necesaria para debatir entorno a la simbología de los monumentos por los que transcurre la ruta, así como sobre su propia presencia en el espacio público barcelonés. Con el recorrido, buscamos visibilizar la transición del colonialismo moderno a la colonialidad global como forma de dominación presente. Es a través del concepto de colonialidad como la ruta busca mostrar que el sistema racista sigue presente en las nuevas formas de dominación que inciden sobre determinados colectivos sociales.

Después del fin de las administraciones coloniales y la formación de estados nación, en la etnocéntricamente denominada periferia mundial, la colonialidad se constata como una realidad actual, alejada de la idea de un mundo descolonizado. Es el mito del postcolonialismo, o descolonización, el que nos puede hacer pensar que vivimos en un mundo desvinculado de la colonialidad, pero las estructuras de poder de larga duración creadas en los siglos XVI y XVII, basadas en las relaciones centro-periferia, continúan jugando un rol importante en el presente. La persistencia de esas estructuras se hace evidente en un amplio rango de dimensiones como la económica, política, jurídico-administrativa y la epistémica-cultural. A su vez, el patrimonio material heredero de la época colonial, que todavía está presente en nuestras ciudades, condensa la simbolización de todas estas dimensiones. Una simbolización que, además, conlleva una violencia simbólica perpetuada hasta nuestros días a través de distintos medios.

El recorrido propuesto para la ruta consiste en una selección de diversos espacios y monumentos del distrito Ciutat Vella. Pretendemos mostrar que estos monumentos no son simplemente parte del paisaje de la ciudad, sino que son la evidencia de cómo el pensamiento colonial, esclavista y racista, tiene continuidad y sigue presente a través del imaginario simbólico. Su presencia en el espacio público como parte del patrimonio cultural de la ciudad ha venido siendo puntualmente cuestionada por diversas voces, que son en las que nos apoyamos para dar visibilidad y contribuir al debate, que pretendemos que se abra a través del proyecto de ruta antropológica.

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Hoja de ruta de “Barcelona, ciutat de negrers”. image: Associació Atropologies

Entidades como ‘SOS Racisme’, ‘Espacio del Inmigrante’ del Raval o ‘Tanquem els CIES’ han demandado la retirada de estatuas de personas y/o cambiar nomenclaturas de plazas y calles que visualizan el homenaje a personajes esclavistas de la ciudad, como por ejemplo la de Antonio López y López. Por su parte, el Ayuntamiento de Barcelona anunció el pasado año 2015 un proceso participativo para decidir un nuevo nombre para esa plaza, así como el compromiso para examinar y revisar aquellas simbologías, esculturas o nomenclátor que no sean coherentes con la defensa de los derechos humanos. De momento no se ha producido ninguna actuación concreta al respecto, y el debate sobre la recuperación de la memoria histórica del colonialismo y sobre la historia negrera de la ciudad sigue más presente que nunca[1].

La primera parada de la ruta es ‘Pla de Palau’. Esta elección se debe a que este emplazamiento forma parte de un eje urbano funcional y significativo -Porta de la Pau / Ciutadella- en cuyo entorno y proximidades encontramos edificios de potente simbología en la sociedad del fin del XIX. Desde aquí podemos ver edificios que fueron propiedad de esclavistas e instituciones que fueron importantes para el comercio de esclavos. Con este eje hacemos presente al mentor político, el alcalde Francesc de Paula Rius i Taulet, que con su intervención establece una forma de funcionar que se perpetuará en esa institución de la ciudad.

Los mercados del Born y de Sant Antoni son también producto de la acción municipal de Rius i Taulet. Desde este punto de la ciudad se puede observar la Antigua Aduana (1790), el antiguo Portal del Mar -una de las puertas monumentales de las murallas marítimas de Barcelona, obra de la época de Carlos I (s. XVI) – y hoy la Escuela Náutica. A su lado la casas Xifré y Vidal Quadras, dos edificios construidos por el mecenazgo de Josep Xifré i Casas y Alejo Vidal Quadras, representantes del valor emprendedor y aventurero que triunfaba en la época. Unos valores que a su vez ocultaban la relación de sus negocios con la trata de personas y el esclavismo, desde la primera mitad del siglo XIX.

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Casa Xifrè. Detalle de friso. image: Associació Antropologies

De camino a la siguiente parada, pasamos por un edificio que fue construido para ser la vivienda de Josep Xifré i Casas, inversor inmobiliario, propietario de esclavos y miembro destacado de la élite de indianos retornados a Barcelona. Primer presidente de la Caixa d’Estalvis i Mont de Pietat de Barcelona -una de las dos entidades que conformaron La Caixa- y promotor de Instituciones burguesas como la Junta de Beneficencia de la ciudad. La Casa Xifré es uno de los edificios mas representativos de la Barcelona del siglo XIX, construido entre 1836 y 1840 en el paseo Isabela II, por los arquitectos Fransesc Vila y Josep Boixereu. Los bajorrelieves que están sobre los soportales incluyen simbología e iconografía de gran carga simbólica relacionadas con la conquista de las Américas, el negocio del propietario y las fuentes de su riqueza. Símbolos de la mitología del trabajo, del mar y de la productividad, acompañan al homenaje a los exploradores y conquistadores – Colón, Pizarro, Cortés, Elcano y Magallanes- que abrieron el camino a indianos como Xifré.

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Casa Xifrè. Detalle de friso. image: Associació Antropologies

Figuran también, en las esquinas del edifico, conjuntos narrativos que retratan los trabajos y las tareas con las que el mecenas tenía relación. En ellas se representan los trabajos (recogida y carga de la caña, carga de barcos, transportes de mercancías varias) que son los que realizaban los esclavos, reproducidas aquí mediante imágenes de niños en actitud alegre, representados en la más pura tradición de Rubens. Estos niños aparecen también dirigidos por la imagen infantil de Mercurio/Hermes, la divinidad del panteón greco-romano para los negocios y patrón de los mercaderes. Es relevante la edulcoración de estas representaciones puesto que la construcción del edificio se lleva a cabo cuando la esclavitud ya había sido abolida oficialmente, tras el pacto entre Inglaterra y España. En el friso principal, que da al Paseo de Isabel II, se representan bajorrelieves con imágenes de negros africanos e indígenas americanos, como visualización del catálogo de pueblos descubiertos y conquistados; el caduceo, símbolo de Mercurio y cornucopias para simbolizar la abundancia de bienes y prosperidad.

Todo el conjunto hace presente y visibiliza los discursos raciales que justificaban la superioridad de la raza blanca, utilizando argumentos herederos de la época colonial, basados en la productividad y en la supremacía de los valores morales occidentales. Como síntesis, es un trayecto que puede posibilitarnos la reflexión acerca del establecimiento de unas jerarquías étnico-raciales a través del racismo, que justificasen la dominación y explotación económica de las metrópolis sobre las colonias. A continuación, la segunda parada es en la Plaza de Antonio López y López frente a la estatua que lleva su nombre. Situada frente al edificio de Correos al final de la Vía Layetana, la estatua se alza rodeada de relieves alegóricos de sus numerosas empresas y metáforas del mito del progreso en nuestra sociedad.

Pero ¿quién fue este personaje que gozó de tantos honores? Nació en un hogar pobre y huérfano de padre desde muy pequeño, emigró siendo joven a Cuba. Allí trabajo en varios pequeños negocios y empezó a ganar algún dinero. Pero fue tras casarse con la hija de un rico comerciante catalán, Luisa Bru Lassús cuando obtuvo el crédito necesario para dedicarse al negocio ilegal e infinitamente más lucrativo de la trata de esclavos africanos. Con un capital así acumulado, A. López pudo comprar diversas plantaciones y fundar, ya instalado en Barcelona en 1857, la Compañía de Vapores Antonio López y Cía., que conectaba los principales puertos de esta orilla del Mediterráneo. También creó el Banco Hispano Colonial, la Compañía Transatlántica y la Compañía General Tabacos de Filipinas. El éxito y el dinero le llevaron a hacerse un sitio entre la aristocracia de la época. En 1878 fue nombrado por Alfonso XII primer Marqués de Comillas y, tres años más tarde, ‘Grande de España’, en agradecimiento por los servicios prestados durante las guerras coloniales de África y Cuba, para las que López había puesto a disposición sus barcos para el transporte de tropas, provisiones y material de guerra.

La estatua del acaudalado empresario hecha en bronce, fue colocada en esta plaza en 1884, un año más tarde de su fallecimiento. En el año 1936 fue destruida por los anarquistas, que la fundieron para convertirla en balas. Aún así, fue restituida durante la Dictadura y es la que se puede observar hoy en día. En la actualidad, movimientos de resistencia y de lucha social han convertido la imagen en un símbolo con la intención de reconocer y hacer visible el pasado esclavista de la ciudad.

La carga simbólica representada en los laterales del pedestal de la estatua es también de gran importancia y representan, mediante bajorrelieves, las conexiones del prócer con el poder económico, financiero e industrial. Desde el Banco de Crédito Mercantil y Banco Hispano Colonial; las líneas ferroviarias y Ferrocarriles del Norte y Hullera Española; la Compañía General de Tabacos de Filipinas o la Compañía Transatlántica Española.

Todos ellos componen una loa a la grandeza y al valor emprendedor del “homenajeado”. Durante los últimos años, como comentábamos anteriormente, ha habido numerosos intentos e iniciativas por retirar la estatua y cambiar el nombre de la plaza, sin ningún éxito hasta el momento. Ese hecho incide en la posibilidad de reflexionar sobre el poder que han ejercido y siguen ejerciendo hoy por hoy las élites en la Ciudad Condal y la conveniencia o no de la permanencia de estos símbolos. De parecida manera a como se edulcora la simbología de la Casa Xifré, la derecha autoritaria española y catalana ha mostrado su intención de ‘limpiar’ la imagen de Antonio López del estigma de esclavista y negrero, tal como muestra la campaña para su beatificación iniciada en 1945.

Subiendo por Vía Laietana desde la Plaza, detrás del edificio de Correos, paramos en lo que fue el ‘Banco Hispano Colonial’, cuya finalidad fue proporcionar y canalizar la financiación del comercio con las colonias españolas: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. A pesar de haber sido reformado en un hotel de lujo, actualmente, en su fachada, todavía se puede ver las siglas BHC. Es notable como su transformación ha hecho que las mismas siglas sirvan para un nuevo uso: de ‘Banco Hispano Colonial’ a ‘Barcelona Hotel Colonial’. Esa adaptación puede ser en sí una metáfora de la adaptación en el tiempo, por parte de las instituciones coloniales, como forma de resignificar los símbolos de dominación. Buscamos aquí el paralelismo de la resimbolización del racismo, como concepto que ha sido resignificando a través del tiempo y que puede estar vinculado con nuevas formas de colonialismo y colonialidad.

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Si, tal y como se plantea al principio de la ruta, en la época colonial el racismo se caracterizaba por basarse en una concepción evolucionista y biologicista de las diferencias entre las denominadas ‘razas’, que pretendía justificar una supuesta superioridad de la raza blanca frente a las demás. Entender el racismo hoy en día implica tener en cuenta nuevas formas y concepciones. Actualmente, hablamos de la existencia de diferentes grupos culturales, pero no de grupos biológicamente inferiores o superiores. Sin embargo, ante la existencia de diferentes grupos culturales se mantiene una visión etnocéntrica desde la cual se conciben a estos grupos no únicamente como diversos, si no como inferiores. Así, la jerarquía se mantiene tomando otras formas. De este fenómeno hablamos en la Plaza Nova, antigua plaza del Barrio de la Catedral de Barcelona, que se establece como la tercera parada por su vinculación con la mercancía de esclavos en la Edad Media. Este punto es relevante porque al remitirnos a un momento histórico previo a la etapa colonial, se nos hace evidente cómo la jerarquización de ‘el otro’ como un ser inferior ha sido justificada por las estructuras de pensamiento (hegemónicas) a lo largo de las diferentes etapas históricas: lo que ahora denominamos como ‘nuevas formas de racismo’.

Como última parada, terminamos a las puertas del ‘Palau de la Virreina’, situado en la confluencia de la Rambla de las Flores y la Calle del Cármen. Este palacio fue la residencia del Virrey de Perú y Gobernador de Chile, Manuel de Amat y Junyent, y su esposa la virreina Maria Fransesca Fivaller. Fue mandado a construir por el virrey tras su vuelta a Barcelona, con la gran fortuna procedente del trabajo esclavo de indígenas, que había provocado la muerte de miles de personas en Potosí. Desde este palacio también se puede ver el Palau de Marqués de Moja de 1790 (también conocido como Palau del Marqués de Comillas, otro palacio barroco que en 1865 fue comprado por Antonio López y López para utilizarlo como residencia privada. Un poco más arriba, subiendo la Rambla, se encuentra la antigua sede de la Compañía Transatlántica Española, empresa de López y López, que actualmente es el Hotel 1898.

En esta última parada en la Virreina invitamos a los asistentes a reflexionar, desde la antropología, sobre la relevancia de cuestionar ciertas categorías binarias, mitos y discursos racistas. La persistencia de estas categorías basadas en las relaciones ‘centro-periferia’ sugiere que el fin de las colonias en el siglo XIX y XX no dio lugar a una descolonización sino a una transición hacia una colonialidad global. Así, tal y como apuntan Santiago Castro-Gomez y Ramón Grosfoguel en su libro El Giro Decolonial, el mundo no ha sido completamente descolonizado y las estructuras coloniales siguen presentes en ‘una red global de poder, integrada en procesos económicos, políticos y culturales’. De este modo, también destacamos la importancia de tener un pensamiento holístico, tal y como se plantea desde la antropología, el cual nos ayude a cuestionar todas estas categorías arbitrarias y discriminatorias. Precisamente, en este último punto, retomamos la pregunta retórica del título: ‘Barcelona, (ciutat colonial) de negrers?’ para cuestionarnos hasta qué punto es una ciudad con un imaginario simbólico (y patrimonial) que hace evidente esta transición del colonialismo a la actual colonialidad.

[1]  La petjada de lesclavisme als carrers catalans, ‘Cristóbal Colón, documentación’, Barcelona estudia la expulsión de Antonio López de su callejero, Esclavistas como héroes, Los sindicatos contra el Marques de Comillas.

 


logo-imagen-cv-ass-antropologiesASSOCIACIÓ ANTROPOLOGIES es un espacio de encuentro entre personas interesadas en la antropología y otras ciencias sociales afines que pretenden reivindicar, visibilizar y acercar la antropología al conjunto de la sociedad. Con una apuesta interdisciplinaria, trabajan en proyectos académicos y divulgativos que promuevan la creación de redes y espacios de colaboración. https://associacioantropologies.wordpress.com/


 

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